Conciertos: The Ruby Suns

o3.06.2010 > La casa encendida [Madrid]

¿Alguna vez te has preguntado como sería  tu vida si en vez de ir a trabajar todos los días incluido el consabido madrugón te dedicaras a ir dando tumbos de un país a otro viviendo al día? Ryan McPhun no, porque básicamente este californiano ha pasado gran parte de su vida así, a salto de mata. En el 2003 partió de Los Angeles y acabó en Auckland, Nueva Zelanda, en donde junto a músicos locales logró sacar adelante un LP con su nombre, “Ryan McPhun & The Ruby Suns” en un pequeño sello local, marcado fuertemente por la influencia de los Beach boys. Un año después, ese disco fue licenciando en otros países ya bajo el nombre de The Ruby Suns, cosechando buenas críticas, y girando por gran parte del mundo anglosajón en, imagino, tediosas giras a las que todo grupo independiente se ve abocado si quiere vivir de su música.

Para el 2008, y blogosfera mediante, el segundo disco de The Ruby Suns se convirtió en una de las sensaciones de la temporada en el mundillo del pop más o menos de corte independiente, en plena vorágine de la moda por los sonidos africanos y la extrañamente llamada “world  music”,  “Sea Lion” combinaba la querencia de McPhun por el detallismo sonoro de Pet Sounds con percusiones y  líneas de guitarras más cercanas al continente africano o Sudamérica.

Varias giras por el mundo, versiones de El Guincho y hasta un “split” compartido con Extraperlo después, me encuentro en uno de esos conciertos casi clandestinos [más que nada por la poca publicidad que suelen hacer] que nos regala La Casa Encendida [y esto es casi literal, el precio era de 3€] de vez en cuando. La excusa era la presentación de su no demasiado bien ponderado tercer disco, Fight Softly”, donde los teclados y la electrónica tienen más presencia, otorgándole un aire entre los densos discos de Peter Gabriel de los ochenta y el muy influyente Panda Bear.

Abrió el concierto Graham Panther, bajista en esta extensa gira de The Ruby Suns, armado solo con una guitarra, interpretando canciones pop intimistas de corte más bien clásico, pertenecientes a su proyecto Panther & The Zoo [tienen un EP disponible en itunes]. Para cuando terminó, el patio de La Casa Encendida tenía su aforo casi completo de un heterogéneo público compuesto por domingueros [aunque el concierto cayó en jueves, era fiesta en Madrid] en busca de alguna exposición y gente que parecía interesada en el grupo, además de guiris con ganas de descamisarse y bailar un poco.

La formación se componía de el citado Panther al bajo y el sampler, Alistair Deverick [otro músico de la escena de Auckland, también en el combo de soul-hip hop The Shades] a la batería y Ryan McPhun que manejaba un pequeño teclado, otro sampler y de vez en cuando la guitarra.

Era una buena oportunidad para despejar las dudas que había suscitado este tercer trabajo y, de hecho, se centraron en él tocando sus mejores bazas [“Mingus And Pike”, “Cinco”, “Cranberry” y  “Closet Astrologer”]. El sonido, excepto por el detalle de que la batería sonaba algo baja, era bastante bueno consiguiendo una atmósfera interesante y animada, pero dejando a descubierto la falta de un gancho melódico memorable en la mayoría de sus nuevas composiciones. El hecho de no llevar instrumentos acústicos también se tradujo en nuevas versiones de sus viejas canciones, como en el caso de “Tane Mahuta”, en la que se potencia la parte rítmica pero no supera la original [llevar la guitarra acústica sampleada tampoco ayuda].

McPhun se mostró algo tímido pero comunicativo con el público,  chapurreando algo de español [algo de lo que le había enseñado su amigo Pablo, El guincho]y sorprendiéndose del calor que hacía [es lo que tiene estar de viaje permanentemente durante meses,  pierdes la noción geográfico – temporal]. Lo mejor sin duda estuvo en la recta final, cuando enlazaron “Oh Mojave” con “Dusty Fruit” incidiendo en la parte polirítmica de esas dos canciones para el gozo de los asistentes de las primeras filas, que bailaban descalzos y alguno hasta sin camiseta, poniendo el colofón final con “Kenya Dig it?” quizás su mejor canción.

Cuando todo parecía que había terminado, subieron otra vez al escenario para perpetrar un Karaoke  [le dieron a un botón del sampler y Ryan se puso a cantar] del “Runnin up that Hill” de Kate Bush, simpático pero poco más, con los tres bailando de forma un tanto curiosa.

Una vez se apagaron las luces tocaba recoger  y al hotel, después un par más de ciudades españolas, Portugal, Francias, Polonia….¿mejor que madrugar para ir a la oficina?

por Paco Turégano

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