Festival de Sitges 2010

El tiempo dirá si Rare Exports: A Christmas Tale de Jalmari Helander, merecía el premio a la Mejor Película y ser recordada como un clásico contemporáneo como Moon de Duncan Jones el año pasado o pasar al olvido como Surveillance de Jennifer Lynch hace dos entregas [aunque en esta última su nula distribución ha contribuido mucho y esperamos que Rare Exports no corra la misma suerte]. Lo cierto es que a pesar de no partir como favorita siempre ha estado muy bien considerada en la sección del director del festival, Ángel Sala, que tiene mensualmente en la revista Imágenes de Actualidad. A continuación comentaré mis favoritas de la edición:

1 – I saw the devil de Kim Jee-woon [Corea del Sur]. Sin éxito todavía, la policía lleva tiempo intentando encontrar a un depravado asesino en serie que mata por placer y que no distingue entre mujeres y niños. Cuando la novia de Soo – hyun, un agente secreto, se convierta en su nueva víctima, Soo – hyun no se contentará con detenerlo y dará comienzo a un macabro juego del gato y el ratón.

Tras casi una hora de espera y con un Auditorio lleno a rebosar llegó el turno de una de las películas más celebradas de la Sección Oficial del pasado Festival de San Sebastián que se presentaba en Sitges fuera de concurso. Tengo que reconocer que tenía mis dudas ante este thriller brutalmente violento y de una belleza visual extrema de dos horas y media de duración [que finalmente deseas no acaben nunca] ya que Dos hermanas me defraudó bastante y no había tenido ocasión de ver El bueno, el feo y el raro [que esta semana ha salido en DVD], por la que ganó el premio al mejor director en el 2008. La espera no sólo valió la pena, sino que en esta demente y oscura historia que cautiva de principio a fin, a priori nada original, de un asesino en serie carmesí y su cazador nos encontramos con la mejor película del festival, destinada a ser la sucesora de Old Boy en cuanto a prestigio y en cabeza del resurgimiento y reinvención del cine oriental de género.

Las superestrellas del cine coreano Choi Min – sik [Old boy] y Lee Byung – hun [El bueno, el feo y el raro] interpretan al macabro asesino y al novio de la víctima que se convierte en un monstruo para vengar violentamente y de manera indescriptible a su amada.

Con un arranque que recuerda en momentos a las soberbias Memories of murder y Zodiac [el asesinato de la novia del protagonista y el hallazgo de su cadáver a pesar de su crudeza son excesivamente hipnóticos] se presenta esta asfixiante película que hubiera acabado destacando en el palmarés de haberse presentado a concurso, ya que a medida que avanza va llegando a terreros más insospechados e interesantes con asesinatos prácticamente coreografiados. El despliegue visual es sublime, con un ritmo imparable, cuidadosamente estructurado con secuencias brillantes aunque en ocasiones no la recomiendo apta para los que no soporten bien la sangre [hay cortes de tendón de Aquiles, decapitaciones y golpes en la cabeza con una piedra] pero sin un momento aburrido y con un final que no cae en la trampa de la obviedad [la intensidad de la situación aumenta de manera exponencial hasta el último momento] debido a las cotas de creatividad que Kim Jee – woon consigue con cada fotograma un exquisito gusto por la puesta en escena en este magnético y perfecto film.

El momento: cuando el herido y varado asesino entra en un taxi…ocupado por dos psicópatas.

2 – Bedevilled de Jang Cheol – soo [Corea del Sur]. Indiferente a todo lo que le rodea, Hae – won, empleada de banca, se ha visto inmersa casi simultáneamente en un intento de homicidio y un conflicto laboral. Obligada a tomarse un descanso, decidirá relajarse pasando unos días en una apartada isla. Ahí vivieron sus abuelos, ahí permanece todavía su amiga de la infancia y ahí dará comienzo este espeluznante relato de la Corea más negra y profunda en la que la venganza se sirve a pleno sol.

Tremendo y aplaudidísimo slasher [también tiene mucho de rape and revenge] en su pase en el cine Retiro que hizo pensar a más de uno que Seo Yeong – hee sin ninguna duda se alzaría con el premio a la mejor actriz, quien lleva el peso dramático de toda la película y, pese a los actos de su personaje [que no voy a desvelar] obtuvo la empatía del pleno de la sala, no solo porque sus víctimas sean caracteres bastante poco atractivos, sino porque conmovió su tremenda desesperación. Primera y sorprendente película del director y el mejor slasher de los últimos años sin ninguna duda [ex aequo con el Alta tensión de Alexandre Aja].

El momento: la primera vez que la protagonista coge la hoz y todo el cine eufórico aplaudiendo.

3 – 5150, Rue des Ormes de Éric Tessier [Canadá]. Yannick, joven aspirante a cineasta, acaba de ser admitido en una prestigiosa escuela de cine y se ha mudado a un pequeño barrio de Quebec. Un accidente con la bicicleta le llevará al número 5150 de la calle de Los Olmos, la casa que habita la familia Beaulieu y el lugar donde acabará secuestrado.

Esta adaptación cinematográfica de la novela de Patrick Senécal logró una de las menciones especiales del palmarés [por su innovadora combinación de clásico y fantástico que revela nuevos dilemas morales]. Muy bien interpretada y dirigida [el grueso de la acción se centra en el domicilio de la extraña familia Beaulieu], con una idea sencilla [el secuestrador liberará al protagonista si gana una partida de ajedrez] la trama se convierte poco a poco en una compleja historia que envolverá en un dilema al a priori villano [¿o no lo es?] con consecuencias dramáticas. Tercera película del realizador y con un excelente reparto.

El momento: el descubrimiento del “ajedrez”.

4 – The perfect host de Nick Tomnay [EE.UU.]. Cuando un ex-convicto compruebe que el robo que había planeado minuciosamente ha terminado siendo noticia de primera plana, se verá obligado a buscar un lugar donde esconderse hasta que se calme la cosa. Haciéndose pasar por amigo de un amigo, logrará colarse en una residencia en la que su propietario celebra una cena. Un escondite perfecto si no fuera por su anfitrión…

El anfitrión es nada más y nada menos que David Hyde Pierce de la serie Frasier aquí con un rol inédito que nos hace olvidar quién es víctima y quien es verdugo hasta el punto que no puedes evitar sentir simpatía por los dos.

El momento: el jefe de la policía saliendo de su oficina con sus ayudantes.

5 – Red Hill de Patrick Hughes [Australia]. Historia de venganza, Red Hill sigue al agente Shane Cooper en su primer día de trabajo en un remoto pueblo australiano al que se ha mudado con su embarazada mujer en busca de tranquilidad. Lo que le espera dista de la paz, pues enseguida llega un aviso: un violento presidiario ha escapado y se dispone a asaltar el poblado. Sin armas ni capacidad para montar a caballo, Shane debe aprender a desenvolverse en este nuevo ámbito, ante un furioso enemigo y en un clima de sospecha.

Exquisita mezcla de No es país para viejos y Sin perdón con una fotografía y escenografía brillantes y un acertado casting.

El momento: cuando aparece la pantera.

 

por Nacho Badenes

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