Nacho, lo estás haciendo muy bien…

Sala Mirror [Valencia] > 31.03.2011

Nunca entenderé por qué siempre se miente en las entradas de los conciertos. Bueno, lo mismo la explicación es tan sencilla como hacernos consumir cañas a 4 € durante la hora que tarda en empezar el show desde la apertura de puertas porque, dado los llenazos de Madrid uno podría suponer que la sala Mirror se pondría hasta arriba. No fue así. Ni lo uno ni lo otro: somos más listos y en el bar de la esquina los tercios costaban 1.60 € y Nacho Vegas casi consigue llenar, pero se quedó en 3/4 partes del aforo de la sala.

Eran las 10.05pm, cuando toda la banda [entre la que estaban los indispensables Abraham Boba y Xel Pereda], comenzaba a interpretar los primeros acordes de “Cuando te canses de mi”, incluída en el último trabajo del asturiano, La zona sucia. Después, las únicas palabras que dijo durante todo el concierto, fuera de una canción, “Bona nit. Gracias”.

Mientras pensaba que los asistentes a los conciertos deberíamos estar ordenados por zonas dependiendo de la estatura y en lo feos que eran los farolillos que habían colocado sobre los amplificadores, la banda siguió interpretando “Reloj sin manecillas” con Abraham Boba a los coros.

Al empezar los primeros acordes de “Dry Martini S.A.” la gente empezó a aplaudir mientras Boba se ponía de pie para tocar el teclado, hacer los corosy dejarnos ver su elegante traje. Tras alzar una copa de ¿vino? comenzó a sonar “Hablando de Marlene” y “Maldición” con percance incluído con el micro que Boba tenía en su acordeón lo que provocó el trasiego [para regocijo de algunos] de los técnicos de sonido, entre los que se encontraba el también imprescindible Edu Baos de Tachenko.

Llegó el turno de “Perplejidad” con la audiencia suplantando el coro infantil que suena en el disco y arranque de aplausos hacia la mitad de la canción. Nacho sonríe mientras habla de socialismo libertario [sin ser yo nada de eso], se acopla la guitarra, Xel Pereda hace los coros en esta ocasión y el frontman presenta a “la trama asturiana”  [y nos saca de la duda que nos asalta en todos los conciertos cuando nos preguntamos si la banda lleva un batería o una batería. Se llama Manuel]. Tras las presentaciones Xel Pereda coge el banjo y cantan una de las composiciones que Nacho Vegas incluyó en el disco junto a Christina Rosenvinge, “Me he perdido”, y que provocó alguna ¿simpática? anécdota en su concierto en Albacete hace un tiempo.

La canción favorita de alguna que otra, “Lo que comen las brujas”, invitaba a que el público hiciera los coros que imitan u homenajean al himno de Sevilla compuesto por el Arrebato y provocaba que Xel Pereda desistiera en el intento de hacer lo que le correspondía.

Continuaron “Va a empezar a llover”, incluída en su disco al alimón con Bunbury, y “La gran broma final”, interrumpida de nuevo por los aplausos del respetable. La última de la primera parte fue “Taberneros” en la que la música dejó de sonar hacia el final de la canción mientras, entre bambalinas, los técnicos de sonido sonreían sentados. Supongo que tenían buen sabor de boca.

Para el bis dejó “El hombre que casi conoció a Michi Panero” [una canción que hizo que se me escapara alguna lágrima por aquello de relacionar las tristes noticias a las canciones que te gustan, pero eso es otra historia] con esos “tralará” ya tradicionales jaleados por el propio Nacho en valenciano “molt bé xiquetes”, aprovechándose de sus conocimientos adquiridos en sus estancias en la ciudad del Turia. Al final de la canción  la voz de Vegas sonó con rever lo que consiguió engrandecer su voz en una canción inmensa, una de sus mejores y más exitosas composiciones. Para terminar el show dejó “El mercado de Sonora”, la canción dedicada al mercado mejicano por el que tantas veces suponemos ha transitado, introduciendo un ruidismo que ya se aprecia en el disco [supongo que por eso es de las que menos me gusta]. Xel Pereda abandona el escenario, ésto se acaba. Son las 11.40 pm.

A la salida un crítico, compañero y amigo me comentaba que el concierto le había gustado, que había sonado muy bien pero que echaba en falta la chispa que tenía el xixonés cuando giraba con las esferas invisibles [concierto que, por cierto, también disfrutamos en Valencia]. Y puede que sea verdad. Puede que Nacho Vegas ahora llene estadios y suene bien. Puede que Nacho Vegas no lo esté haciendo tan mal, fatal…

por Víctor

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