He vuelto a sucumbir

Viernes 02.03.2011 > Sala Mirror [Valencia]

Si tengo que recordar el primer concierto que vi de La casa azul, tengo que remontarme a una entrega de premios de aquel mítico e imprescindible programa que era Viaje a los sueños polares. Compartían cartel con Saint Etienne y La buena vida, era gratis, fue en la Sala Aqualung y yo, por fin, puse cara a aquel jovenzuelo que cantaba una de mis canciones favoritas: “Cerca de Shibuya”.

Pasaron los años y los cómic devinieron en actores y los actores en Guille Milkyway detrás de un montón de aparatos haciendo frente a su galopante timidez. Ahora a Guille le acompañan dos más sobre el escenario, a los que cede su casco galáctico, y una puesta en escena apabullante.

El pasado viernes iniciaba[n] gira en la Sala Mirror de Valencia. Sold out. Era de preveer. Nosotros, al contrario que NomiyaMaki, llegamos apurados pero conseguimos nuestro huequín al lado de chonis varias y esas camareras que algún día ocuparán su trono en MHYV y que bailaron [al menos lo intentaron] la coreografía de “La revolución sexual”.  El concierto estuvo MUY BIEN. Si tenéis oportunidad de verlo y os gusta un poco la música que hace LCA os lo pasaréis genial. Y a partir de aquí llenaré esta crónica de spoilers así que si no quieres que arruine tu factor sorpresa, deja de leer.

Uno de los grandes aciertos de este concierto son los visuales que acompañan a las canciones. 20 pantallas sobre el escenario y 2 en cada set que acompañarán a Álvaro y Gregorio mientras estos acompañan a su vez a Guille. Tras la puesta en marcha y una intro que duró más de 3 minutazos y que nos transportaba, literalmente, a la Polinesia meridional, salen de detrás de la pantalla,  empieza a sonar “Los chicos hoy saltarán a la pista” y aparece Guille que coge el keytar y se desata la locura. Tras la primera canción, se dirige en catalán a los asistentes, explica que es el primer concierto de la gira y que habrá fallos. Durante todo el concierto va intercalando las canciones de su nuevo disco, sonaron todas, con sus grandes hits [“Chiclecosmos”, “Cerca de Shibuya”, “Ellas sólo cantan para mi”…] y una versión en el minuto 45, “Take on me” de A  – ha.

Se atrevió a tocar al piano “La polinesia meridional” y “Yo también” [que pierden mucho frente a las originales], “Siempre brilla el sol” [que confesó que nunca la toca el directo y que tocó tras una petición de alguien del público], “Por si alguna vez te vas” [que, tras la improvisación, adelantó la salida de los músicos que, entre bambalinas, no se habían enterado que aún no les tocaba] y “Como un fan”, para rematar el concierto. Minutos antes, Álvaro y Gregorio, se habían despojado de los cascos para interpretar “La revolución sexual” en lo que sería el bis tras 23 canciones.

Uno de los momentos más chulos fue cuando Guille se sentó al piano y empezó a repasar en un medley “Galletas”, “C’est fini” y “Hoy me has dicho hola por primera vez” mientras por las pantallas desfilaban los cómic y los modelos/amigos que le acompañaron durante parte de su historia. Yo, personalmente, hubiera continuado la evolución hasta los robots que le ayudaban en “La revolución sexual”.

¿A destacar? Aunque recuperaron algunos vídeos de su anterior gira [“El momento más feliz”, “Ellas cantan para mi”, “No más myolastán”] los nuevos audiovisuales estaban fenomenal, a saber: en “La fiesta universal” el frontman de la banda realizaba una suerte de coreografía con las pantallas, en “Colisión inminente” unas luces rojas daban la señal de alarma en las pantallas que tapaban a Álvaro y Gregorio mientras tres jamelgas bailaban y se multiplicaban en la parte de atrás del escenario, en “Todas tus amigas” una “androide” y su replicante bailotean moviendo sutilmente las piernas, en “La vida tranquila” [una de las mejores] unos ejércitos chinos ponían la percusión correspondiente en algunos momentos de la canción y Silvia [de Niza y su todo] aparecía en la pantalla a cantar su réplica tras el micro que, eficientemente, Guille le colocó delante; en “Europa superstar” repasaban a golpe de Youtube actuaciones de Eurovisión [ahí es donde caí que la canción va de su paso por el festival de la canción :S] mientras Merkozy coqueteaban en las pantallas pequeñas. ¡Un delirio todo! ¿La pega? que se abusa mucho de Youtube con sus correspondientes pixelados, aún así mi vídeo favorito fue el de “Cerca de Shibuya” con imágenes de la zona de Japón que le da nombre en aceleración constante. Por su parte, no me convenció demasiado la de “Superguay” con unos globos realizados digitalmente que no transmiten ni de lejos la sensación de fiesta. A los audiovisuales, a la derecha del escenario, estaba un tal Lluis.

¿Lo peor del concierto? La falta de espacio para bailar, la voz demasiado baja de Guille y que a veces sonaba demasiado pregrabado todo. Pero, ¿qué más nos da si somos tan felices y lo pasamos tan bien? ¿Acaso no lo hacen el resto?

Terminaba el concierto con “Sálvese quién pueda”, “La niña más hermosa” y Guille anunciando que llegaba el final y colocando primero y tocando después un par de timbales. En el bis, “La revolución sexual” y “Como un fan” de la que, como le sucede a veces, traspapeló en su cabeza la letra y tuvo que ser ayudado por sus fans que la corearon correctamente. Para rematar, se cargó el piano y tuvo que echar mano del keytar para terminar apoteósicamente el concierto.  C’est fini.

Mientras yo pensaba que ir a un concierto de LCA es como aquellos primeros años en los que íbamos al FIB y entrabas con la ilusión de ver qué nueva modernez se habían inventado para decorar los escenarios. Aquello ya pasó. Lo de LCA no.

Tenéis una nueva oportunidad para disfrutar del concierto los días 23 de marzo [el 24 tienen las entradas agotadas] en Madrid y el 31 de marzo en Barcelona.

Esta crónica ha sido en parte posible, no a mi memoria, si no a que Lluis y Montse, de Elefant, se subieron a un pedestal y grabaron gran parte del mismo desde la parte trasera de la sala. Si no podéis ir a ninguno de los miles de conciertos que tienen este verano, podéis disfrutar como he hecho yo de esos vídeos.

por víctor

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