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Tercera parada: La casa azul, colapso asegurado

24.03.2012 > Sala 8ymedio [Madrid]

Con el cartel de NO HAY ENTRADAS colgado desde hacía varias semanas en el primer concierto confirmado y en el extra que programaron tras la demanda, La casa azul presentó/presentaron en Madrid La Polinesia meridional con pocas diferencias con el concierto de inicio de gira en Valencia que ya reseñamos aquí. Bueno, nosotros hemos encontrado 7 diferencias y David nos ha dejado unas fantásticas fotos para ilustrar este refrito [¡Gracias!]:

diferencia 1 > al llegar a la puerta de la sala [al lado de Pachá. sí, ha cambiado de sitio] y tras haber conseguido una entrada in extremis por el típicoamigodelamigodelcompañerodepisoquenopodíavenir, vemos en la puerta que hay 50 entradas para la venta en taquilla a 18 € [la de ticketea costaba 17.18 €, no entiendo yo mucho el ahorro de la anticipada]. No sé si será por esa leyenda urbana de que hay una ley que obliga a dejar un porcentaje en taquilla pero el caso es que, si Luis y/o Montse hubieran avisado, sé de muchos de mis amigos que hubieran venido al concierto.

diferencia 2 > el Ochoymedio es más grande que la sala Mirror, ¿no? Mucho más…

diferencia 3 > la cerveza vale 5 € en el Ochoymedio y 3 € en la sala Mirror.

diferencia 4 > Si en Valencia antes de tocar “Por si alguna vez te vas” el público le pidió, y él cantó, “Siempre brilla el sol”, aquí se arrancó con “Tú me gustas” dedicándosela al gran Juan de Pablos, que se encontraba en la sala y recordando aquellas primeras veces que escuchaban la canción.

diferencia 5 > Guille estaba menos nervioso que en el previo del previo. Estaba muy a gusto. Lo comentó [¡cómo habló esa noche!] incluso al final del concierto donde aseguró que, al contrario que le pasaba siempre, no quería que terminase. Hizo dos bises. Parece ser que el concierto del 23 fue calcado a su homónimo valenciano. En el del sábado dejó para el bis “Todas tus amigas” evitando el momento “pianobajona”. A mi parecer, una acertada decisión.

diferencia 6 > cuando en Valencia presentó a sus “androides” enmascarados no nos percatamos que el Gregorio del que hablaba era el grandísimo [literal y metafórico] Gregorio Soria. Cosa de las gafas…las suyas, que no las llevaba.

diferencia 7 > Imagino que en Valencia estarían Serpentina o Guatafán. Aquí estuvieron los otrora miembros de La casa azul que protagonizaban los vídeos en aquellos tiempos en que nos lo creíamos todo, Band à part,…

Ahora quedan los festivales. Suponemos que en un formato más reducido tocará en el Festival do Norte, en el Faraday, en el Contempopránea, en el FIB…Preparénse para saltar y bailar sin parar durante lo que dure el concierto.

por Víctor

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Segunda parada: Klaus & Kinski [léase Klaus y Kinski]

23.03.2012 > Sala Neu! [Madrid]

No era la primera vez que veía a los murcianos. Ni será la última. Haciendo memoria los he visto en un par de conciertos asombrosos y en uno que fue un desastre. El desastre Marina y yo lo recordaremos toda la vida, entre los buenos está el que tuvo lugar el pasado viernes en la sala Neu! Club de Madrid que tengo entendido que pronto cerrará sus puertas. Puede que fuera ese el comentario que estaba haciendo la “frontwoman” del grupo cuando entramos a la sala. Llegamos tarde. Estábamos en Madrid. Somos de Albacete. Las distancias.

Nada más llegar comprobamos que la sala estaba abarrotada de fans un público más que entregado ante las canciones de Marina, Álex y sus huestes. Diseccionaron Herreros y fatigas [su último disco y la excusa para que estén girando de fin de semana en fin de semana hasta la llegada del SOS 4.8 o el FIB], pero también escuchamos algunas de Tu hoguera está ardiendo o de Tierra, trágalos. “El rey del mambo y la reina de Saba”“Brilla como una estrella”, “Mengele y el amor”, “Mamá no quiero ir al colegio”, “Rocanrolear”, “Buceador” y, casi al final, la bailadísima y coreadísima “Ojo por diente”, hicieron que las 350 personas fans que allí estábamos disfrutáramos muchísimo del concierto. Para el bis dejaron “Autovía de Albacete” y para el rebis, con cambio de vestido incluido [“Ya no soy Camacho”], “Carne de Bakunin” que puso el broche final al concierto.

Se ha comentado por ahí, me han comentado y he leído que Marina desafinó en algunas canciones pero yo la vi radiante, cómoda, sonriente, bailarina…Habló de “hijos tróspidos” y de “Mi gitana”. Confesó que veía la primera pero que en los zappings se pasaba a la de Telecinco [todo queda en Mediaset] y que esperaba que “Quimicefa” se quedara soltero. Supongo que tiene que ver cómo cada uno vive el concierto. A mi me pareció que los cinco estuvieron sublimes. Merecen especial atención Pili [violín, con mucha más presencia en Herreros y fatigas que en anteriores discos] y Antonio [teclados y ukelele] que eran jaleados poperamente [lo que vendría a ser un equivalente a un “olé!”] cada vez que protagonizaban un instante de la canción. Increíble la ejecución de ambos.

Entre el público pudimos ver a la plana mayor del mundo del cine indie patrio: Ciro Altabás, Chema García Ibarra y Leonor Díaz [de “El ataque de los robots de Nebulosa 5” y “Protopartículas”], David Moreno y Raquel Pedreira [de “Socarrat”]; algún músico afín [Antonna y Manu de Los Punsetes]; algún crítico de revista seria [David Saavedra]…

Detrás nuestro, un señor no soltaba ni un minuto su ipad. Entendí que estaba anotando lo que luego será una crónica en algún medio musical. A la próxima se lo pido.

”]

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Primera parada: La habitación roja

22.03.2012 > Velouria bar [Albacete]

Desde hacía varias semanas Virginia Díaz, sobretodo, y otros locutores de R3 venían anunciando que la gira de La habitación roja comenzaría, en acústico, en Albacete. Y uno, por estas cosas del patriotismo que no entiende muy bien [y más cuando se trata de hacer patria de una ciudad como esta de la que ni soy], se sentía orgulloso de que los dueños de uno de los pocos bares que apuestan por dar una programación de calidad y que dan un trato excelente a las bandas o solistas que visitan la ciudad [no como otros] fueran los protagonistas de la noticia.

Por eso se merecen el éxito que tuvieron el pasado jueves durante la puesta de largo del último disco de los valencianos, “Suena eléctrico” y paradójico, ya que para un disco que han vendido como lleno de hits potenciales y de potencia su estreno lo hicieron “desenchufados”. Pero sonó bien, muy bien.

Nosotros llegamos tarde al concierto [¡Mal!] pero es que en la nota de prensa ponía que empezaba a las 8pm, por ahí nos habían dicho que a las 10pm y, acostumbrados como nos tienen a que la cosa empiece tarde[Mal!]  para que consumamos más [¡Mal!], nos perdimos las 4 primeras del tracklist. Intentamos hacernos hueco entre las 175 personas que abarrotaban la sala aunque a un alto porcentaje parecía no interesarles el concierto…

[Inciso: estamos de acuerdo en que vamos a los bares a departir, a tomar una copa, a relacionarnos con la gente fuera de facebook. Vale. Pero yo si pago 10 €, 8€ o 5€ supongo que es porque me interesa ver lo que han programado, ¿no? ¿O es que voy a lucir palmito y que me vean que soy moderno o moderna? ¿No nos importa que los que estén al lado quieran disfrutar del concierto? Son memorables las broncas de Marina Gómez de Klaus & kinski [no desaparece ese fantástico discurso iracundo de mi cabeza] o la de Joaquín Pascual en un concierto donde la mayoría eran amigos suyos. Pues ahora añadiremos la de Jorge de La habitación roja que también tuvo que pedir silencio insistiendo en que la canción que iba a sonar era bonita]

…ni la batería de canciones que sonaron de su último disco [“Siberia” y “Ayer” sonaron descomunales] además de recuperar algunos grandes éxitos de ayer, de hoy y de siempre [“Mi habitación”, “El eje del mal”, “Voy a hacerte recordar” uuuuh…, la preciosa “Cajas tristes”,…]. Se arrancaron incluso con un karaoke de “Boys don’t cry”, canción que sonaba en el falso me voy pero ahora vuelvo que parece que todos los músicos tienen firmado por contrato y que en algunos lugares resulta más que ridículo. Hubo dos esos momentos, hubo dos bises.

Un 10 para el último fichaje de la banda: Jordi Sapena. Dejaremos a un lado lo que ya nos había comentado un amigo tras un concierto en Valencia a propósito de su físico. Jordi toca la guitarra, los teclados, hace coros…y revitaliza un grupo que ya de por sí parece bastante cohesionado.

Jorge prometió volver en eléctrico si nosotros prometíamos ir a verlo. No es fácil cuando este es uno de los grupos que más ha tocado en nuestra ciudad en los últimos meses pero sí es de lo más reconfortante que se puede ver en directo del panorama nacional. Me fascina ver cómo se encumbra grupos Batuka mola [aka Vetusta morla] o lol y a los valencianos que llevan 8 discos y 15 años les cuenta tanto congregar al público que merecen sus directos. Tras el concierto, firma de discos, comentar con el personal, vender affiches de conciertos pasados…. Por cierto, ¡qué bajito es el batería!

Nos quedan festivales para verlos en eléctrico y cumplir la promesa que con nuestros aplausos y la petición de bises hicimos a Jorge. Y si no, nos vemos en la habitación que ya tiene otro color es tan diferente…

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He vuelto a sucumbir

Viernes 02.03.2011 > Sala Mirror [Valencia]

Si tengo que recordar el primer concierto que vi de La casa azul, tengo que remontarme a una entrega de premios de aquel mítico e imprescindible programa que era Viaje a los sueños polares. Compartían cartel con Saint Etienne y La buena vida, era gratis, fue en la Sala Aqualung y yo, por fin, puse cara a aquel jovenzuelo que cantaba una de mis canciones favoritas: “Cerca de Shibuya”.

Pasaron los años y los cómic devinieron en actores y los actores en Guille Milkyway detrás de un montón de aparatos haciendo frente a su galopante timidez. Ahora a Guille le acompañan dos más sobre el escenario, a los que cede su casco galáctico, y una puesta en escena apabullante.

El pasado viernes iniciaba[n] gira en la Sala Mirror de Valencia. Sold out. Era de preveer. Nosotros, al contrario que NomiyaMaki, llegamos apurados pero conseguimos nuestro huequín al lado de chonis varias y esas camareras que algún día ocuparán su trono en MHYV y que bailaron [al menos lo intentaron] la coreografía de “La revolución sexual”.  El concierto estuvo MUY BIEN. Si tenéis oportunidad de verlo y os gusta un poco la música que hace LCA os lo pasaréis genial. Y a partir de aquí llenaré esta crónica de spoilers así que si no quieres que arruine tu factor sorpresa, deja de leer.

Uno de los grandes aciertos de este concierto son los visuales que acompañan a las canciones. 20 pantallas sobre el escenario y 2 en cada set que acompañarán a Álvaro y Gregorio mientras estos acompañan a su vez a Guille. Tras la puesta en marcha y una intro que duró más de 3 minutazos y que nos transportaba, literalmente, a la Polinesia meridional, salen de detrás de la pantalla,  empieza a sonar “Los chicos hoy saltarán a la pista” y aparece Guille que coge el keytar y se desata la locura. Tras la primera canción, se dirige en catalán a los asistentes, explica que es el primer concierto de la gira y que habrá fallos. Durante todo el concierto va intercalando las canciones de su nuevo disco, sonaron todas, con sus grandes hits [“Chiclecosmos”, “Cerca de Shibuya”, “Ellas sólo cantan para mi”…] y una versión en el minuto 45, “Take on me” de A  – ha.

Se atrevió a tocar al piano “La polinesia meridional” y “Yo también” [que pierden mucho frente a las originales], “Siempre brilla el sol” [que confesó que nunca la toca el directo y que tocó tras una petición de alguien del público], “Por si alguna vez te vas” [que, tras la improvisación, adelantó la salida de los músicos que, entre bambalinas, no se habían enterado que aún no les tocaba] y “Como un fan”, para rematar el concierto. Minutos antes, Álvaro y Gregorio, se habían despojado de los cascos para interpretar “La revolución sexual” en lo que sería el bis tras 23 canciones.

Uno de los momentos más chulos fue cuando Guille se sentó al piano y empezó a repasar en un medley “Galletas”, “C’est fini” y “Hoy me has dicho hola por primera vez” mientras por las pantallas desfilaban los cómic y los modelos/amigos que le acompañaron durante parte de su historia. Yo, personalmente, hubiera continuado la evolución hasta los robots que le ayudaban en “La revolución sexual”.

¿A destacar? Aunque recuperaron algunos vídeos de su anterior gira [“El momento más feliz”, “Ellas cantan para mi”, “No más myolastán”] los nuevos audiovisuales estaban fenomenal, a saber: en “La fiesta universal” el frontman de la banda realizaba una suerte de coreografía con las pantallas, en “Colisión inminente” unas luces rojas daban la señal de alarma en las pantallas que tapaban a Álvaro y Gregorio mientras tres jamelgas bailaban y se multiplicaban en la parte de atrás del escenario, en “Todas tus amigas” una “androide” y su replicante bailotean moviendo sutilmente las piernas, en “La vida tranquila” [una de las mejores] unos ejércitos chinos ponían la percusión correspondiente en algunos momentos de la canción y Silvia [de Niza y su todo] aparecía en la pantalla a cantar su réplica tras el micro que, eficientemente, Guille le colocó delante; en “Europa superstar” repasaban a golpe de Youtube actuaciones de Eurovisión [ahí es donde caí que la canción va de su paso por el festival de la canción :S] mientras Merkozy coqueteaban en las pantallas pequeñas. ¡Un delirio todo! ¿La pega? que se abusa mucho de Youtube con sus correspondientes pixelados, aún así mi vídeo favorito fue el de “Cerca de Shibuya” con imágenes de la zona de Japón que le da nombre en aceleración constante. Por su parte, no me convenció demasiado la de “Superguay” con unos globos realizados digitalmente que no transmiten ni de lejos la sensación de fiesta. A los audiovisuales, a la derecha del escenario, estaba un tal Lluis.

¿Lo peor del concierto? La falta de espacio para bailar, la voz demasiado baja de Guille y que a veces sonaba demasiado pregrabado todo. Pero, ¿qué más nos da si somos tan felices y lo pasamos tan bien? ¿Acaso no lo hacen el resto?

Terminaba el concierto con “Sálvese quién pueda”, “La niña más hermosa” y Guille anunciando que llegaba el final y colocando primero y tocando después un par de timbales. En el bis, “La revolución sexual” y “Como un fan” de la que, como le sucede a veces, traspapeló en su cabeza la letra y tuvo que ser ayudado por sus fans que la corearon correctamente. Para rematar, se cargó el piano y tuvo que echar mano del keytar para terminar apoteósicamente el concierto.  C’est fini.

Mientras yo pensaba que ir a un concierto de LCA es como aquellos primeros años en los que íbamos al FIB y entrabas con la ilusión de ver qué nueva modernez se habían inventado para decorar los escenarios. Aquello ya pasó. Lo de LCA no.

Tenéis una nueva oportunidad para disfrutar del concierto los días 23 de marzo [el 24 tienen las entradas agotadas] en Madrid y el 31 de marzo en Barcelona.

Esta crónica ha sido en parte posible, no a mi memoria, si no a que Lluis y Montse, de Elefant, se subieron a un pedestal y grabaron gran parte del mismo desde la parte trasera de la sala. Si no podéis ir a ninguno de los miles de conciertos que tienen este verano, podéis disfrutar como he hecho yo de esos vídeos.

por víctor

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Algora, a los ojos del Búho real

08.12.2012 > Búho Real [C/ Regueros, 5] > Madrid

Me gusta Algora [Víctor, es el tipo de chicos que conoces al revés]. El otro también me gustaba, y mucho, pero eso es otro tema. Me gusta Algora, su música, sus canciones y sus componentes. Por eso, cuando la casualidad me llevó a Madrid el pasado jueves 6 de diciembre ni me lo pensé dos veces cuando leí que actuaba en el Búho Real por 8€ con consumición [cerveza o descuento en copa].

El lugar era un sitio pequeñito, con un personal más que encantador, un sonido muy bueno, un público muy masculino a la par que guapo y con una distribución peculiar: al estilo de “Viva el espectáculo” de Concha Velasco. Por suerte, conseguimos estar en primera fila, lateral pero primera fila. Puntual como un reloj, como debe ser, Algora [sin tilde] pasó por nuestro lado, cogió la guitarra, dió las buenas noches y con esa voz tan fantástica que gasta empezó a cantar “Nuestro tío Walter”. Luego subió la banda, trombón y teclados [Natxo], bajo [Rafael] y guitarra [Javier, al que a mitad del show le dió un apretón y tuvo que ir al baño]. La segunda en sonar fue “Cocodrilo”, mi favorita de Galimatías [aunque sin Corazón, eso ya hubiera sido la releche]. “David” es una de las canciones más bonitas que he escuchado nunca, sonó la tercera. Sonó más que bien complaciendo al medio centenar de personas que asistimos al concierto. La tercera fue “Escornabois”, que es escarabajo en vasco y habla de un escarabajo robot que se queda atrapado bajo tierra, “un tema muy normal” según el propio Algora.

Luego Algora [el de la barba] contó que estaban preparando nuevo disco para 2012 y que una de las canciones que incluiría sería “Muerde almohadas” [una expresión muy Putilátex], que habla de su novio con el que lleva ya 6 años [él asistía y asentía complacido entre el público]. Después llegaron “50 estrellas”, la fantástica versión de “El mapa” de Family, recibida con aplausos, y “Canción mentira” que confesó haber escrito de resaca y que hablaba de eso, de la resaca. En ese momento, Javier decidió ir a mear y Algora [el de las zapatillas chulas] nos presentó con su guitarra y su voz otra nueva, “Cipriana”, dedicada a su abuela y en la que cuenta que su ella tiene dedos “de escuadra y cartabón” y que les prohibía que quitaran las telarañas de casa porque son las que “sujetan las paredes”. Universo mágico.

Tras adelantar que no quedaban muchas, antes de chivarlas a sus compañeros de escenario [fue una de las tónicas del concierto], llegó la versión de su canción favorita de su disco favorito de Berlanga, “Políticamente incorrecto”, a la que yo ví un deje a la Jurado. Mientras, extrañamente, comenzó a oler a comida en el Búho real, sonó “San José de Cupertino”, primer single de su último disco, y nos contó que era el patrón de los astronautas y de la gente despistada, “vamos, mi patrón”. Llegaba el final del concierto, antes de esa cosa de entrar y volver a salir que conocemos como bis, y en ella cantó su canción favorita, esa que compuso mientras trabajaba en Inditex y pasaba los veranos en Madrid solo. Está incluída en su primer disco y se llama “Septiembre”.

A las 11.03 pm bajaron del escenario y a las 11.05 pm volvieron a subir para cantar “Los ojos del insecto” y “Paraaguas”, ya de pie y con un poco más de electricidad, me apuntan que de la mano de la “loop station”, a pesar de que el concierto se anunciaba como acústico. Lamentablemente, desoyó la petición que el descarado de mi amigo le hizo: una canción no consigue dejar de tararear desde la última semana. Esa y lo de “me toco ahí abajo”.

Algora [el del vídeo a lo pacoymanolo] está preparando un nuevo disco junto con Raúl Querido pero huelga decir que si queréis verlo y vivís en un sitio como Albacete tendréis que aprovechar para verlo cuando os pille en una escapada de fin de semana. Eso sí, aquí podréis ver a los mismos grupos un par de veces cada año. Cosas de la música marica esa que tanto me gusta…

por víctor

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Ponga un Sufjan en su vida

No vamos a ocultar la envidia que nos invadía mientras nuestros ordenadores se saturaban de frases referidas al Primavera Sound 2011 pero
a) no nos acreditaron [un año más]
b) no podíamos asumir los 180 € + despesses de distribució + viaje + alojamiento + manutención así que
c) pasamos al plan b:

Un mes antes del concierto que Sufjan Stevens dió en Barcelona compramos un billete de avión a Oporto [36 €] y nos compramos la entrada que nos costó 26 € [sin sorteo ni despesses de distribució]. ¿Desventajas? Nos perderíamos algunos de los conciertos que más ganas teníamos de ver [The National, Pulp, Pj Harvey, Belle & Sebastian…]. ¿Ventajas? Podríamos ver un concierto de Sufjan Stevens fuera de un festival [sin limitación horaria], sin sorteos ni colas y además podríamos conocer una ciudad portuguesa en la que no habíamos estado.

Puntual como un reloj suizo comenzó el concierto de DM Stith, telonero a la vez que encargado de los teclados y los coros del cabeza de cartel. Interpretó 4 canciones, incluído un pitido en “Demons” que le asustó hasta él, delante de apentas un centenar de personas. Nos acabamos nuestra cerveza [ventaja: 1.5 €, desventaja: no podías entrarla al recinto] y vimos las suficientes canciones para que nos recordara a Fleet foxes. “This song is called “Pigs” and this band is called Sufjan Steven’s”. Agradeció tocar en el Coliseu de Porto, un lugar tan bonito como decadente es la propia ciudad, abandonó el escenario 25 minutos después.

Termina el concierto y esperamos, en tercera fila, los 35 minutos que separaron una actuación de la otra. Sobre nosotros, una red llena de globos más allá de donde terminaba el público [“demasiado optimistas”, pensamos]. Al lado, algún que otro gallego que había cruzado la frontera. Éramos pocos. Parece ser que el día antes del concierto quedaban en la web más de 1400 entradas. Nos podíamos haber puesto pesimistas y haber pensado que S.S. no iba a darlo todo en el concierto. Hubiéramos estado equivocados. Se baja un telón semitransparente y a las 10 en punto empieza la orgía. Sobre el logotipo diseñado por Royal Robertson, y que es la portada de The age of Adz, aparecen los 8 músicos, las 2 coristas con alas de cisne y ÉL con alas también, pero caídas. Cae la nieve en la pantalla y en telón y va formando casas, camas, personas…Suena “Seven swans”. Empieza el espectáculo. El cisne despliega sus encantos. Nunca fue un patito feo. “Hello! I’m your entertainer tonight”. Nos entretiene con “Too much”, el primer sencillo del disco que viene a presentar. Todo es flúor y coreografías imposibles.

Después sonó “Age of Adz”, vestidos de tripulantes de naves espaciales, como explicaría después. Todo brilla y las baterías concuerdan a la perfección con los planetas que salen en pantalla. Se traslada a primera fila del escenario [si no hubieran puesto la protección esa que ponen en los festivales podríamos tocar las horrendas zapatillas que lleva] y explica entre risas lo que vamos a ver esta noche. Parece tímido. Canta “The one I love” de R.E.M. Se traslada al piano, rompe el taburete, lo arregla, se sienta y nos cuenta que le gusta cumplir años [tiene 35], que puede que duela en el cuerpo o en el alma pero que adquieres experiencia. Dice que todas las cosas buenas [el queso, el vino] mejoran con la edad y suena “Now that I’m older”. Después, “I walked”

Vuelve a la primera fila y nos pide, como otros, que le hagamos los coros. Que pensemos en nuestras hermanas y nos esforcemos en entonar el “dadada” para que ellas se sientan orgullosas. Lo hacemos aunque no tengamos hermanas. Presenciamos uno de los momentos más emocionantes del show. Suenan bien unos coros improvisados en el coliseo de Porto. S.S. nos da las gracias y dice que “Sister” ha sonado muy bonita. Es verdad.

Después viene la parte en la que explica quién hace el, discutible, “artwork” del disco. Se trata del trabajo del artista Royal Robertson [1930 -1997] que pintaba sobre sus ensoñaciones que incluíanalienígenas, coches del futuro, monstruos o el apocalipsis. Es fascinante ver como toda la banda al completo se gira a observar las fotos que de Robertson y su obra aparecen en la pantalla mientras Stevens va contando la historia de su vida y por qué lo eligió a él. También justifica las vestimentas de la gira: estamos en una nave espacial, ellos son los tripulantes y nosotros los invitados. Ignoramos si en el PSound se explayaría tanto en la explicación, aquí fue larga. Canta “Get real, get right” y, al final de la canción, las coristasbailarinas se adelantan a la primera fila del escenario, exhiben su mejor sonrisa y sus descoordinados bailes que tanto nos fascinan.

Vuelve a caer el telón semitransparente y suena “Vesuvius”. Sufjan Stevens aplaude tras la actuación. Después “I want to be well” y vuelve a primera línea, a escasos 2 metros de nosotros, para cantar “Futile devices”. Al final de la canción uno de los músicos toca un Casio [no es el PT1 pero debe andar cerca] bajo la atenta mirada del estadounidense que vuelve a aplaudir al final y abraza a su compañero.

Nos contó luego la historia de que que provenía de una “Star family” que le hacía pasar un par de semanas comiendo comida vegetariana, leyendo libros sobre estrellas y teniendo un par de semanas al mes de “nude family yoga”. Luego nos contó aquello de que polvo somos y en polvo nos convertiremos y nos invitó a que pensáramos en ello. Practicamos un poco de “listening” y comezó a cantar “Impossible soul”, con las coristas ataviadas con una capa negra. Una canción que en el disco dura 25’34” fue mutando durante esta parte del show incluyendo confetti dentro y fuera del escenario, un diamante que se colocó como casco, una bola de espejos en su pecho que proyectaba luz al Coliseu, un diamante gigante que bajó y se situó tras él, las sombras de las bailarinas reflejadas en ese diamante, mucho disfraz, mucha serpentina, una careta de mono…un éxtasis y un desmadre coreado, no muy mal, por el típico fan que te toca al lado y que se sabe todas las canciones. Levábamos 2 horas justas de concierto y desapareció la banda dejando el escenario repleto de artilugios que harían las delicias de cualquier comparsa.

6 minutos después y tras aplausos, silbidos y pataleos aparecía de nuevo Sufjan Stevens vestido de persona normal como a mi me gusta, que no he sido yo nunca de disfraces, para cantar “Concerning the UFO Near Highland, Illinois”. Luego vino uno de sus grande éxitos  “John Wayne Gacy Jr.” Aparece de nuevo toda la banda, también vestidos de paisanos y, ahora sí, globos en la pantalla, globos sobre nuestras cabezas y “Chicago”.

Él muy agradecido, nosotros más. 2 horas y 21 minutos de concierto después empezamos a explotar los globos como si de una traca se tratara, se encienden las luces y huímos del calor sofocante que llena casi todos los bares de Porto. Desventaja.

En realidad, los setlist no difieren demasiado [PS jueves, PS viernes, Porto, Lisboa] y supongo que la mezcla entre buenhacer, mamarrachismo, The flaming lips y Love of lesbian rellenó los cuatro conciertos. Nada que ver con aquella gira en la que iba de scout alado. No importa dónde, pero hay que verlo. Y si no pudes, busca los vídeos en youtube.

por Víctor

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S.O.S. 4.8 [2011]: ¡Murcia, qué Salou eres! [2]

El auditorio acogía los conciertos, a priori, más sofisticados del festival. El viernes tocaban These new puritans acompañados de una veintena de coristas que, en sus camisetas negras, llevaban impresas las letras del nombre del grupo y otra veintena de integrantes de la orquesta sinfónica de Murcia. Esperando el domingo para ver tu cara y luego vas a misa tan retapada. Vamos, que a la cuarta canción dejamos la butaca libre. Supongo que los fans lo disfrutaron mucho más que yo pero a mi no me dijo nada tanta fanfarria. Nada que ver con lo emocionante que sonaron Tindersticks en el mismo recinto hace 365 días o lo que consiguió Patti Smith al día siguiente con su voz, una guitarra y un bajo.

[Aviso a navegantes: si quieres asistir a los conciertos en el Auditorio, y no eres VIP ni golden, hay que recoger una pulsera especial. Para TNP no hubo ningún problema. Yo tampoco lo tuve para ninguno de los conciertos en ediciones anteriores. Pero Patti Smith era Patti Smith. Y yo no me dí cuenta de eso así que, cuando llegamos 15 minutos después de abierta la taquilla, había una cola que daba varias vueltas. ¿Es la solución cobrar 2 € como hacen en el PS para la entrada preferente que tampoco te evita la cola? No creo pero por lo menos aquí van numeradas. Aunque te toque en el fin del mundo. Lo que no entiendo es cómo Standstill también logaron agotar las 1800 localidades del Auditorio y centro de congresos de Murcia. Detesto perder mi tiempo haciendo cola]

Patti Smith escupe sobre el escenario. Dos veces. Quizás por eso tenía yo esa imagen suya de “malota”. Pero no, es una hippie que nos pide que cuidemos del planeta, que evitemos las guerras y que seamos felices. Un encanto de mujer que se ganó al abarrotado auditorio que se acercaba a tocarle la mano. Esa cosa del fanatismo que nunca he entendido muy bien.

Dedicó una canción a Seve Ballesteros y nos contó que su marido también había muerto en el 2007. Como el inglés del españolito medio es “chichinabesco”, cuando la gente oyó Fred “Sonic” Smith empezaron a aplaudir enfervorecidamente a lo que Patti tuvo que apostillar en un italiano más que español, “¡¡¡HE MORTO!!!”. Nos contó que estaba aprendiendo español y que sabía decir “cuchara, mesa, vaso de vino, vaso de cerveza…”, todo muy gastronómico, improvisó una canción sobre Murcia y la visión nocturna de su catedral y nos hizo disfrutar cada uno de los segundos de su show. Seguro que la conferencia de las 3 de la tarde también estuvo genial. Fue en ella donde conoció a Sr. Chinarro, al que invitó a tocar con ella “People have the power” contando con dos guitarras sobre el escenario. El andaluz no se verá en otra.

Enlazó al final del concierto “Because the night”, “People have the power” y “Gloria”. Yo sonreí y situé su actuación en el primer lugar de mis conciertos favoritos del SOS 4.8 y, probablemente, de los muchos que he visto.

A Suede, como a Editors, les pillaron las fuertes lluvias de media Europa por lo que tuvieron que volar hasta Lisboa, y de Lisboa hasta Valencia donde les recogió la organización y consiguieron llegar in extremis a su concierto. No probaron sonido. No les hizo falta. El problema no eran ellos, era que faltaban altavoces hacia la mitad del escenario o faltaba potencia a secas, no había nada más interesante a esa hora y éramos muchas orejas. A mi me convencieron. Tocaron todos sus hits del “Dogman star” y de “Coming up”. Brett nos enseñó su torso de muñeco de cera, su nariz operada [o no] y ondeó su pelazo durante más de hora y media. Seré un sentimental pero Suede me gustaron y, además, terminaron con “Saturday night”. No tengo más que decir.

El festival en directo había terminado, para mí, a las 8, cuando salí del Auditorio Mondosonoro, por lo que me dediqué a deambular de escenario en escenario a ver si algo me atraía. Lo único que puedo decir [que apunté en mi móvil] es que, de lejos, Everything Everything me sonaron a Shakira.

Llegados a este punto, me quedaba disfrutar del gran trabajo como djs de I predict a riot, Caribou y EME [los más acertados]. Pin & Pon djs no tuvieron su tarde más acertada [no sé porqué, porque yo los disfruto cada vez que los veo pinchar] aunque me arrancaron una sonrisa cuando pincharon a Klaus & kinski y “Cerca de Shibuya”. Y así hasta las 6 de la mañana, non stop.

Una de las grandes ideas del festival fue instalar en la plaza de las flores un escenario para disfrutar de los conciertos en las mañanas del sábado. Los últimos bañistas [a los que no llegamos], Mujeres, Sr. Chinarro y Standstill conformaban el cartel. Mujeres me gustaron más en el PS2010 pero hicieron bailar a los que no se habían acostado en 24 horas y a los que disfrutábamos de una caña y un pulpo, Sr. Chinarro no me convenció cuando tocó en su entrevista acústica en R3 pero el domingo en Murcia estaba en estado de gracia y dió lo mejor de sí bajo un sol abrasador [¡qué ganas de verlo con banda!] y Standstill abarrotaron el lugar pero a mi hay ratos que me recuerdan a Batuka mola, eso para muchos no será una desventaja. Eso sí, “Adelante Bonaparte” [que tocaron dos veces, en diferentes versiones] es un PEDAZO TEMAZO.

No nos convence, es lo de siempre, pero estoy seguro que el año que viene nos trasladaremos los 145.8 kms para buscar lo que esta mi ciudad nunca tendrá. Y luego diremos lo que nos pareció. Ese es el trato.

Por cierto, el 4 de junio estarán tocando en el mismo sitio The raveonettes. Murcia, ¡qué hermosa eres!

Foto: @donflúor

por sub>urbia

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